ARSÉNICO
ARSÉNICO
El arsénico es un elemento natural que se encuentra en la
tierra y entre los minerales, se le encuentra natural como mineral de cobalto,
aunque por lo general está en la superficie de las rocas combinado con azufre o
metales como Mn, Fe, Co, Ni, Ag o Sn. El principal mineral del arsénico es el
FeAsS (arsenopirita, pilo); otros arseniuros metálicos son los minerales FeAs2
(lolingita), NiAs (nicolita), CoAsS (cobalto brillante), NiAsS (gersdorfita) y
CoAs2 (esmaltita). Los arseniatos y tioarseniatos naturales son comunes y la
mayor parte de los minerales de sulfuro contienen arsénico. La As4S4
(realgarita) y As4S6 (oropimente) son los minerales más importantes que
contienen azufre. El óxido, arsenolita, As4O6, se encuentra como producto de la
alteración debida a los agentes atmosféricos de otros minerales de arsénico, y
también se recupera de los polvos colectados de los conductos durante la
extracción de Ni, Cu y Sn; igualmente se obtiene al calcinar los arseniuros de
Fe, Co o Ni con aire u oxígeno. El elemento puede obtenerse por calcinación de
FeAsS o FeAs2 en ausencia de aire o por reducción de As4O6 con carbonato,
cuando se sublima As4.
El arsénico elemental tiene pocos usos. Es uno de los pocos
minerales disponibles con un 99.9999+ % de pureza. En el estado sólido se ha
empleado ampliamente en los materiales láser GaAs y como agente acelerador en
la manufactura de varios aparatos. El óxido de arsénico se utiliza en la
elaboración de vidrio. Los sulfuros de arsénico se usan como pigmentos y en
juegos pirotécnicos. El arseniato de hidrógeno se emplea en medicina, así como
otros compuestos de arsénico. La mayor parte de la aplicación medicinal de los
compuestos de arsénico se basa en su naturaleza tóxica.
FUENTES DE EXPOSICIÓN
El arsénico es un elemento natural de la corteza terrestre;
ampliamente distribuido en todo el medio ambiente, está presente en el aire, el
agua y la tierra. En su forma inorgánica es muy tóxico.
La exposición a altos niveles de arsénico inorgánico puede
deberse a diversas causas, como el consumo de agua contaminada o su uso para la
preparación de comidas, para el riego de cultivos alimentarios y para procesos
industriales, así como al consumo de tabaco y de alimentos contaminados.
La exposición prolongada al arsénico inorgánico,
principalmente a través del agua de bebida o los alimentos, puede causar
intoxicación crónica. Los efectos más característicos son la aparición de
lesiones cutáneas y cáncer de la piel.
Consumo de agua y
alimentos
El arsénico representa una amenaza importante para la salud
pública cuando se encuentra en aguas subterráneas contaminadas. El arsénico
inorgánico está naturalmente presente en altos niveles en las aguas
subterráneas de diversos países, entre ellos la Argentina, Bangladesh, Chile,
China, la India, México y los Estados Unidos de América. Las principales
fuentes de exposición son: el agua destinada a consumo humano, los cultivos
regados con agua contaminada y los alimentos preparados con agua contaminada.
Los pescados, mariscos, carnes, aves de corral, productos
lácteos y cereales también pueden ser fuentes alimentarias de arsénico, aunque
la exposición a través de estos alimentos suele ser muy inferior a la
exposición a través de aguas subterráneas contaminadas. En el marisco, el
arsénico está presente principalmente en su forma orgánica menos tóxica.
Procesos industriales
El arsénico se utiliza industrialmente como agente de
aleación, y también para el procesamiento de vidrio, pigmentos, textiles,
papel, adhesivos metálicos, protectores de la madera y municiones. El arsénico
se emplea asimismo en los procesos de curtido de pieles y, en grado más limitado,
en la fabricación de plaguicidas, aditivos para piensos y productos
farmacéuticos.
Tabaco
Las personas que fuman tabaco también pueden estar expuestas
al arsénico inorgánico que contiene el tabaco natural, ya que las plantas de
tabaco pueden absorber el arsénico presente de forma natural en el suelo. Por
otro lado, el riesgo de exposición al arsénico era mucho mayor hace unos años,
cuando había costumbre de tratarlas con insecticidas a base de arseniato de
plomo.
INTOXICACIÓN POR ARSÉNICO
El arsénico inorgánico es un carcinógeno confirmado y es el
contaminante químico más importante del agua de bebida a escala mundial. El
arsénico existe también en forma orgánica.
Efectos agudos
Los síntomas inmediatos de intoxicación aguda por arsénico
incluyen vómitos, dolor abdominal y diarrea. Seguidamente, aparecen otros
efectos, como entumecimiento u hormigueo en las manos y los pies o calambres
musculares y, en casos extremos, la muerte.
Efectos a largo plazo
Los primeros síntomas de la exposición prolongada a altos
niveles de arsénico inorgánico (por ejemplo, a través del consumo de agua y
alimentos contaminados) se observan generalmente en la piel e incluyen cambios
de pigmentación, lesiones cutáneas y durezas y callosidades en las palmas de
las manos y las plantas de los pies (hiperqueratosis). Estos efectos se
producen tras una exposición mínima de aproximadamente cinco años y pueden ser
precursores de cáncer de piel.
Además de cáncer de piel, la exposición prolongada al
arsénico también puede causar cáncer de vejiga y de pulmón. El Centro
Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) ha clasificado el
arsénico y los compuestos de arsénico como cancerígenos para los seres humanos;
el arsénico presente en el agua de bebida también ha sido incluido en esa
categoría por el CIIC.
Entre los demás efectos perjudiciales para la salud que se
pueden asociar a la ingesta prolongada de arsénico destacan los que siguen:
problemas relacionados con el desarrollo, diabetes y enfermedades pulmonares y
cardiovasculares. En particular, los infartos de miocardio inducidos por el
arsénico pueden suponer una importante causa de aumento de la mortalidad. En
China (Provincia de Taiwán), la exposición al arsénico se ha vinculado a la
«enfermedad del pie negro», una afección grave de los vasos sanguíneos que
causa gangrena. Sin embargo, esta enfermedad no se ha observado en otras partes
del mundo; es posible que la malnutrición contribuya a su desarrollo.
El arsénico se ha asociado también a desenlaces adversos del
embarazo y mortalidad de lactantes y a efectos en la salud de los niños1, y la
exposición intrauterina y en la primera infancia se ha vinculado con aumentos
de la mortalidad entre los jóvenes adultos por causa de cánceres múltiples,
enfermedad pulmonar, ataques cardiacos e insuficiencia renal. Numerosos
estudios han probado los efectos negativos de la exposición al arsénico en el
desarrollo cognitivo, la inteligencia y la memoria.
SÍNTOMAS
INTOXICACIÓN AGUDA
v
Síntomas gastrointestinales (entre 1 y 12 horas
tras el contacto: aliento aliáceo (con olor a ajo), queilitis urente, náuseas y
vómitos, odinofagia; dolor en el epigastrio generalmente de tipo cólico;
diarrea «riciforme» (heces en forma de arroz), hemorrágica o «coleriforme»
(similar a la del cólera); elevación de las transaminasas hepáticas en sangre.
v
Síntomas cardiovasculares: hipotensión arterial
y shock, secundariamente a la vasodilatación y a la disminución de la función
miocárdica; edema agudo de pulmón; arritmias; miocardiopatía congestiva.
v
Síntomas cutáneo-mucosos: Por contacto local:
irritación, vesicación, desprendimientos de piel.
Por distribución sistémica: exantema, líneas de Mees (que
pueden durar semanas a meses).
v
Síntomas neurológicos: cefaleas, letargia,
convulsiones, coma; polineuropatía sensitiva y motora retardada, por
degeneración walleriana reversible; parestesias y disfunciones motoras, a los
diez días del contacto.
v
Síntomas urinarios: glomerulopatías,
tubulopatías.
v
Síntomas hematológicos: anemia, leucopenia y
trombocitopenia por aplasia medular.
INTOXICACIÓN CRÓNICA
La intoxicación crónica por el arsénico es causada por la
exposición prolongada a cantidades relativamente menores de dicha sustancia.
En la intoxicación crónica pueden aparecer varios tipos de
cáncer (de piel, pulmón, riñón o vejiga). Otros efectos pueden ser cambios en
el color de la piel, ceguera, cojera e incluso gangrena.
La intoxicación crónica por arsénico puede producir:
v
Síntomas digestivos: náuseas y vómitos, dolores
abdominales de tipo cólico, diarreas leves; lesiones degenerativas del hígado,
como cirrosis o carcinoma hepático.
v
Síntomas cutáneos: eritemas, pápulas, vesículas,
úlceras, hiperqueratosis palmoplantar, verrugas, hiperpigmentación (véase
discromía) y epiteliomas.
v
Lesiones cardiacas y vasculopatías periféricas.
v
Perforación de tabique nasal, cuando es por
inhalación.
v
Cáncer de pulmón.
La Organización Mundial de la Salud estima que el consumo
prolongado de agua potable con un contenido de arsénico mayor de 0.01 mg por
litro podría llegar a provocar arsenicosis. Sin embargo, no debe considerarse
como un "límite de tolerancia" sino como un "valor de
referencia" a nivel global. La OMS recomienda hacer estudios locales para
determinar los límites de tolerancia reales. Los valores efectivos podrían ser
mayores si en la región se bebe menor cantidad de agua (no es lo mismo en áreas
tropicales que en templadas). También depende de la alimentación y de otros
factores. Los límites deberían basarse más en estudios sobre humanos y en la
tolerancia de éstos en cada región, más que en factores medioambientales.
También hay que considerar que el arsénico es un elemento esencial para la
vida, y que el consumo prolongado de bajas dosis tiene un efecto positivo, por
lo que no debería eliminarse totalmente del agua potable.
PREVENCIÓN Y CONTROL
La intervención más importante en las comunidades afectadas
consiste en prevenir que se prolongue la exposición al arsénico implantando un
sistema seguro de abastecimiento de agua potable destinada al consumo como agua
de bebida, a la preparación de alimentos y al riego de los cultivos
alimentarios. Existen diversas opciones para reducir los niveles de arsénico en
el agua potable.
Sustituir las fuentes de abastecimiento con elevados niveles
de arsénico, por ejemplo aguas subterráneas, por fuentes de abastecimiento con
bajos niveles de arsénico y microbiológicamente seguras, por ejemplo agua de
lluvia o aguas superficiales debidamente tratadas. Una opción es reservar el
agua con bajos niveles de arsénico para beber, cocinar y regar y utilizar el
agua con alta concentración para otros fines, por ejemplo para bañarse o lavar
la ropa.
Discriminar entre las fuentes de abastecimiento con altos
niveles de arsénico y las fuentes con bajos niveles de arsénico. Por ejemplo,
analizar los niveles de arsénico en el agua y pintar los pozos canalizados o
las bombas de mano de diferentes colores. Esto puede ser una solución eficaz y
económica para reducir rápidamente los niveles de exposición, siempre que vaya
acompañada de la oportuna campaña educativa.
Mezclar agua con bajos niveles de arsénico con agua de
concentración más elevada a fin de conseguir más cantidad de agua con un nivel
de concentración aceptable.
Instalar sistemas de eliminación del arsénico – ya sea de
manera centralizada o a nivel doméstico – y asegurar que el arsénico eliminado
se someta a un tratamiento de residuos adecuado. Entre las tecnologías que
permiten eliminar el arsénico destacan la oxidación, la
coagulación-precipitación, la absorción, el intercambio de iones y diversas
técnicas de membranas. Hay un número creciente de opciones eficaces y baratas
para eliminar el arsénico de los suministros pequeños y domésticos, aunque las
pruebas sobre el uso eficaz de esos sistemas a largo plazo todavía son escasas.
Se precisan asimismo intervenciones a largo plazo para
reducir la exposición ocupacional asociada a diversos procesos industriales.
La educación y la participación de la comunidad son factores
fundamentales para asegurar que las intervenciones den buen resultado. Es
necesario que los miembros de cada comunidad comprendan los riesgos asociados a
la exposición a altos niveles de arsénico y las fuentes conexas, como la
ingesta de arsénico a través de cultivos alimentarios (por ejemplo, el arroz)
regados con agua contaminada o a través de alimentos cocinados con agua
contaminada.
También es primordial someter a las poblaciones de alto
riesgo a un seguimiento continuo para detectar los signos tempranos de la
intoxicación por arsénico, que suelen presentarse en forma de problemas
dermatológicos.

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